¿Plata o plomo?
Uno de los momentos más emocionantes a lo largo de mi carrera política ha sido poder compartir, durante mi viaje a Guatemala, una mesa redonda con Carlos Castresana -Presidente de la Comisión Interamericana Contra la Impunidad-.
En estos días ha sido noticia el asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg y la difusión de un video donde el abogado inculpa, entre otros, al propio presidente Colom y a su mujer. Coincidiendo con mi visita a este país tuve la ocasión de ver in situ la manifestación ciudadana pididendo su dimisión y el encargo expreso del Presidente a Carlos Castresana para investigar este asunto.
Nosotras fuimos a ese país precisamente para denunciar la impunidad ante los asesinatos de las mujeres. Porque la situación es absolutamente dramática, en un país de 12,5 millones de habitantes, en el año 2008 asesinaron a 730 mujeres y sólo se resolvieron el 2% de las casos.
Guatemala ha ratificado acuerdos internacionales en pro de los derechos de las mujeres, pero no los aplican. Por tanto el valor de los códigos y las leyes no es tal, y cuando las leyes no se traducen en hechos, el mensaje que se envía es el contrario: MATAR UNA MUJER NO ES DELITO. Si al crimen no le sigue el castigo, el crimen no es crimen. Y si eres mujer, joven, pobre e indígena, estás en un grupo de máximo riesgo.
Decía Carlos Castresana que, en la actualidad, Guatemala consume más del doble de munición que durante el conflicto armado, que hay más de 500.000 armas de fuego y más de 100.000 policías privados que no están bajo ningún control.
Y en un sistema judicial colpasado y fracasado, no se obtienen los resultados esperados; y a los jueces, fiscales, policías… les dan a elegir el metal ¿plata o plomo?
Los guatemaltecos y, en especial, las guatematelcas tienen que tomar las riendas de su propio destino y sólo entonces se podrá erradicar esta lacra social.





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