¿Qui prodest señor Güemes?
A estas alturas nadie duda ya de que el nuevo hospital de Güemes es un parche. Un remiendo que, por mucho que se empeñen, no resuelve el problema de la sanidad mostoleña.
Este nuevo hospital no es una nueva infraestructura sanitaria para los mostoleños. Lo sería si no fuera a dar cobertura a 17 nuevos municipios. Por tanto, se van a incorporar nuevas cartillas sanitarias que hasta ahora no tenián al hospital de Móstoles como hospital de referencia. Y es evidente que va a ser absolutamente insuficiente porque, además, no tiene una cartera de servicios acorde con las necesidades de nuestro municipio.
Y lo que tienen que explicar claro y alto los señores Güemes y Parro es lo que nos va a costar a los madrileños que una empresa privada gestione el hospital. Porque es muy fácil disparar con pólvora del rey y convertir la sanidad en un negocio.
Las políticas sanitarias del Gobierno de Esperanza Aguirre vuelven a un modelo asistencialista, desarticulado y ajeno a las necesidades de los madrileños y, por supuesto, de los mostoleños.
Y para evitar este deterioro el Grupo Municipal Socialista, Ciudadanía por Móstoles y AMPEEIIM hemos presentado alegaciones a la licitación del contrato de Gestión de Servicio Público en la modalidad de concesión.
Porque contraviene los artículos 43 y 53.3 de la Constitución Española.
Porque vulnera el artículo 90.1 de la Ley General de Sanidad, donde especifica que las Administraciones públicas han de tener en cuenta la utilización óptima de sus recursos sanitarios propios. ¿Los ha tenido en cuenta el señor Güemes?
Y también incumple el artículo 90.2 que establece la prioridad de conciertos con establecimientos de los que sean titulares entidades que tengan carácter no lucrativo. ¿Son las empresas entidades sin ánimo de lucro señor Güemes?
Y se salta a la torera el artículo 90.6 ya que los pliegos no garantizan plenamente que la atención sanitaria que se preste a los usuarios será la misma para todos, sin diferencias. ¿Qué dice de esto el señor Güemes?
Y han sido capaces de haber licitado la concesión como un contrato de cuantía indeterminada, cuyo precio se fijará una vez seleccionada la oferta del adjudicatario propuesto. ¿Qui prodest, señor Güemes?





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