Ayuda divina
Con motivo de la visita a Madrid del máximo dirigente de una confesión hemos visto, con sorpresa y estupor, como al gobierno regional no le dolieron prendas para enviar una misiva a todos los comerciantes y hosteleros madrileños buscando un esfuerzo que coadyuvara a la mayor gloria del evento. Y también como tras una escandalosa subida del 50% en el precio del transporte para todos, parados incluidos, sin pudor alguno, rebajaron a los peregrinos las tarifas de nuestra red de transporte público. Me cuentan algunos inquietos ciudadanos que se preguntan si será conveniente ir por la iglesia a rezar un rato antes de comprar en las tiendas o montar en metro. La crisis obliga y algunos se lo están planteando como una praxis habitual ¡todo sea por llegar a fin de mes!
En lo que se refiere al comercio no tiran con pólvora del rey como en el transporte, sino que apelan a la generosidad de un sector económico que no ha recibido más que “bofetadas políticas” de un Gobierno Popular al frente de la Comunidad de Madrid, que ha sido capaz de favorecer a las grandes superficies de forma indiscriminada y sectaria, llegando incluso a mirar para otro lado cuando estas han hecho un uso espureo de la normativa vigente con el único objetivo de ampliar más su horario de apertura. El gobierno de Esperanza Aguirre no ha apoyado a este sector como a otros con menos peso en la economía regional, es más, ha propiciado horarios comerciales buscando su extinción. En definitiva, los pequeños comerciantes madrileños son los grandes olvidados y sacrificados de éste gobierno.
Algunos dirán para defenderse que son los tiempos modernos y que la ciudadanía demanda otras formas de comercio y consumo, pero claro, hay modelos con los que podemos comparar. Mientras en nuestra región aumentan de forma indiscriminada las “Zonas de Gran Afluencia Turística” para permitir mayor horario de apertura a los grandes almacenes en detrimento del pequeño comercio, en otras regiones, como Andalucía, los municipios turísticos se han ido desenganchando de la libertad de horario comercial que esta declaración facilita. Concretamente 11 municipios, que en su día solicitaron esta clasificación, no han querido renovarla y ciudades como Torrox y el Puerto de Santa María han renunciado expresamente, porque la libertad de horarios es lesiva para los intereses de los pequeños comerciantes.
A la vista de las circunstancias creo que el Gobierno Popular de Madrid no yerra con la misiva enviada a los comerciantes, porque tal es su estado de desesperación que, si no es con ayuda divina, lo tienen muy difícil para sobrevivir en nuestra región.





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