Con el pequeño comercio
Recientemente, el Gobierno de la Comunidad de Madrid ha anunciado la denominada “liberalización” de horarios comerciales con la que Esperanza Aguirre demuestra su faz ultraliberal haciendo un escandaloso seguidísimo de los intereses y pretensiones de las grandes empresas de distribución comercial y poniendo en grave peligro la continuidad del pequeño comercio.
En la Comunidad de Madrid no se dan las circunstancias, y mucho menos en una ciudad como Móstoles, para que el pequeño comercio pueda competir con las grandes superficies. Por ejemplo, las salas de cine: en el municipio de Móstoles no existe ningún cine, los mostoleños tenemos que salir de nuestra ciudad para ir al cine porque sólo hay salas en los grandes centros comerciales que nos rodean. Los cines han desaparecido y ese es el futuro que le depara al pequeño comercio.
La extrema liberalización hace imposible la competencia y cambiará incluso la fisonomía de nuestra ciudad, porque la ausencia de pequeño comercio propicia que las calles pierdan actividad, pierdan dinamismo, incluso ganen en inseguridad. Además tiene unas graves repercusiones en los trabajadores del comercio, que van a ver cómo su situación laboral aumenta en precariedad e imposibilita la conciliación familiar. En muchos casos, los trabajadores van a tener dificultad incluso para acudir a sus casas desde los puestos de trabajo a altas horas de la madrugada, cuando no hay transporte público porque ni siquiera las empresas ponen a su disposición autobuses.
La liberalización es una auténtica barbaridad, por mucho que se presente como coartada que haya más tiempo para poder hacer las compras, tapadera rocambolesca, ya que a nadie se le ocurre plantear que los centros de atención al público públicos o privados estén abiertos cada día hasta las doce de la noche y los sábados y domingos. En Móstoles, por ejemplo, hace cinco años que nadie queda trabajando en Alcaldía a las 10 de la noche. ¿Harán ejemplo los miembros del Gobierno local?
Espera que el alcalde, Esteban Parro, salga en defensa de los pequeños comerciantes mostoleños aunque tenga que criticar a Esperanza Aguirre. Después de casi cinco años, sería la primera crítica que se le caería. El comercio de proximidad cumple un papel fundamental en la sociedad, en algunos casos –por ejemplo, para las personas mayores- cumple un papel casi social, por las dificultades de movilidad de muchas personas. ¿A quién van a reclamar vecinos y pequeños comerciantes cuando no exista la posibilidad de que el pequeño comercio sobreviva?.
Ante la excusa de que con la liberalización se aumenta el consumo y se controla la inflación… el aumento de ventas depende de las posibilidades de consumo y no de la liberalización absoluta de horarios. ¡Ah, claro! ¡Que ellos sí tienen posibilidades de consumo! Para ellos tendrán que trabajar hasta altas horas los pequeños comerciantes y los trabajadores de las grandes superficies si quieren mantener sus trabajos.
¿Alguien se acuerda de la conciliación de la vida laboral y familiar?





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7/05/08 - 16:51 | Perseverando con el pequeño comercio mostoleño - Cambio en Móstoles