Cuadernos de paz en Palestina, día segundo. La pobreza.

Jericó, 22 de diciembre de 2008

Acabo de llegar al hotel tras una larga e intensa jornada en Jericó. No me ha sorprendido encontrarme con una sociedad civil de mujeres organizadas, pues desde AMALTEA hemos enviado fondos a programas desarrollados por ellas en los campos de refugiados de Gaza. Pero sí me ha impresionado escuchar a mujeres palestinas describir con crudeza la situación que padecen en sus asociaciones, su precariedad, donde lo cotidiano se convierte en un obstáculo insalvable. Las hemos oído hablar con dignidad de las horas que pierden para cruzar de un extremo a otro de la ciudad, del hostigamiento, de las vejaciones que sufren las mujeres palestinas en las cárceles israelíes…

Es muy difícil imaginar su situación, incluso para nosotras que lo estamos viendo en vivo y en directo. Nos lo han dicho el Alcalde y el Gobernador de Jericó, y también la Ministra de Turismo y Mujer. Nos lo han explicado mujeres con sus vivencias. Lo hemos comprobado en los controles militares, que cada día tenemos que atravesar.

Pero quiero terminar con un mensaje de esperanza. Tras el concierto ofrecido por la Plataforma de Mujeres Artistas por la Paz en el estadio de fútbol de Jericó, hemos terminado todos haciendo un gran círculo, cogidos de la mano: a mi derecha una abuela palestina y a mi izquierda una niña de apenas 9 años, coreando el estribillo: soy una mora judía que vive entre cristianas.

Buenas noches.