Cuadernos de paz en Palestina 2009, día cuarto.
Hoy ha sido un día especial. He podido comprobar que para cambiar las cosas tan sólo se necesita voluntad.
Hemos pasado la jornada en Jenin. Como es habitual nos han recibido las máximas autoridades, en este caso el gobernador Sr. Qadoura y el vicegobernador Sr. Abdullah Barakat, la concejala en el Ayuntamiento de Jenin Sra. Laila Shraim, etc. En la reunión, además de los reiterativos discursos políticos, ha alzado la voz Thawrah Nazzal, una abogada palestina directora de la Asociación de la Mujer Trabajadora de Jenin, para denunciar la situación de las mujeres en Palestina. Con argumentos demoledores ha desmontado el discurso de los representantes políticos; nos ha explicado que las mujeres sufren las ancestrales tradiciones que las marginan. Nos ha informado que las leyes existentes perjudican a las mujeres y aumentan su discriminación, como la Ley Básica Palestina (el equivalente a nuestra Constitución) que dio a la mujer la igualdad, pero sólo sobre el papel porque realmente sigue marginada y atrapada en la madeja de las costumbres. Son muchas las leyes injustas con la mujer. Thawrah lleva años luchando para cambiar la Ley de Familia, pero el Consejo Legislativo se opone radicalmente. Ella, entre otras muchas demandas, exige también que en las conversaciones entre Al Fatah y Hammas las mujeres tengan presencia.
Durante toda su intervención los organizadores del acto estuvieron interrumpiéndola, llegando incluso a increparla; pero ella siguió defendiendo la igualdad y explicando que, además de luchar contra la ocupación israelí, es necesario luchar contra las leyes injustas y defender la igualdad efectiva de la mujer para que ocupe el lugar que le corresponde en la sociedad.
Más tarde visitamos el Centro de Juventud de Jenin que, entre muchas actividades, desarrolla el comercio y el turismo solidario.
Comimos en el Centro para Niños Ciegos y fue emocionante comprobar el espíritu de superación de estos niños invidentes. Ser discapacitado es muy duro, pero puedo asegurar que es más duro ser ciego en el campo de refugiados de Jenin.
Lo más importante de la jornada fue compartir el almuerzo con los gobernadores de Jenin y de Gilboa (ciudad judía fronteriza) Sr. Daniel Atar y comprobar como la voluntad de personas comprometidas puede derribar muros. Existe un proyecto de convivencia, colaboración y cooperación entre estas dos ciudades en la línea de la Alianza de Civilizaciones de José Luis Rodríguez Zapatero: una ciudad hebrea y una árabe, con proyectos conjuntos de desarrollo económico, concretamente en el sector turístico.
Le pregunté a Daniel Atar que me explicase cómo habían sido capaces de ponerlos en marcha y me respondió algo muy bello: “yo tengo un paquete que arrastro desde el pasado al que no puedo renunciar, pero no puedo construir el futuro buscando en el pasado el origen del conflicto, ni puedo estar remarcando siempre lo que nos separa. El futuro se construye fijando puntos de encuentro y dejando el odio y el rencor en la cuneta”. Personas como Daniel Atar y Qadoura Mousa son imprescindibles en la construcción de la paz. Y su esfuerzo es digno de admiración porque se encuentran con barreras adicionales, como la reticencia de otros dirigentes políticos, pero siguen luchando porque sienten que cuentan con el apoyo de muchos ciudadanos que saben que otra realidad es posible.
La nota discordante del día la ha puesto la directora de juventud de Jenin, quien durante el acto cultural organizado por la Plataforma de Mujeres Artistas ha interrumpido la actuación de las bailarinas, supongo que por considerarla obscena. Este es un claro ejemplo de intransigencia y de que el fundamentalismo e integrismo más recalcitrante relegan a la mujer a un segundo plano, la discriminan y la impiden avanzar. Y mientras no se derriben esos muros invisibles que las encarcelan, no podrán avanzar. Por eso desde aquí quiero dar las gracias a Thawrah Nazzal y felicitarla por su valentía.





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