Cuadernos de paz en Palestina 2009, día segundo.
Hoy ha sido también un día duro. He podido comprobar como se sienten los palestinos al cruzar caminando el “check point” para salir del muro de la vergüenza que rodea la ciudad de Belen. He querido hacerlo a pie, guardando una interminable fila con el resto de ciudadanos. He pasado por los tornos, por los controles. He recorrido los claustrofóbicos cientos de metros de jaula y alambre de espino que dividen esta ciudad. Y, la verdad, es que es toda una humillación. No se puede calcular el tiempo que se tarda en hacer este recorrido, es imprevisible. Vivir esta situación a diario es insostenible.
Después, y sobrecogida por la experiencia, hemos mantenido un encuentro con la presidenta de la Unión de Mujeres Palestinas, la Dra. Intisar Al Wazir, una mujer que lleva décadas trabajando por la igualdad de la mujer palestina. Esta asociación cuenta con 130.000 afiliadas y representan también a las mujeres palestinas en la Diáspora. Está jugando un papel fundamental en la lucha por la independencia y por aumentar la presencia de las mujeres en los espacios públicos. Entre otros logros han conseguido instaurar una cuota del 20% en el Parlamento y en los Ayuntamientos. Hemos alcanzado un acuerdo con ellas para apoyar sus reivindicaciones en materia de género y de igualdad y trasladárselas al Presidente de la Autoridad Nacional Palestina y al resto de partidos políticos, porque cambiar las leyes que discriminan a las mujeres es el primer paso para alcanzar la igualdad real.
Más tarde hemos visitado la casa de acogida para mujeres maltratadas de Medwar. Un proyecto integral de atención, recuperación e inserción de las víctimas de violencia de género. La situación de estas mujeres es límite porque se tienen que enfrentar a los maltratadores y a un entorno social y familiar que las repudia, en una posición económica muy precaria.
Hemos hablado con ellas, hemos jugado con sus hijos y en el maravilloso patio de palmeras de este centro he vivido emocionada una situación que no voy a olvidar.,. Huecco ha comenzado a cantar con su guitarra la canción “Se acabaron las lágrimas”, un canto de esperanza y de futuro para las víctimas de violencia de género. Las residentes no entendían la letra pero sabían que algo estaba pasando y aplaudían y bailaban con nosotras, porque saben que no están sólas, que somos muchos apoyándolas.
Y en este sentido la directora del centro ha agradecido el esfuerzo del Ayuntamiento de Leganés y, especialmente, el de su Alcalde, el socialista Rafael Gómez, por contribuir al proyecto de construcción de una cocina industrial cuyo objetivo es la inserción laboral y social de estas mujeres. Esto demuestra que no todos los alcaldes son iguales. D. Esteban debería tomar ejemplo. Por cierto, me dicen que estos días está revolucionado y con salidas de tono en los actos institucionales de homenaje a los trabajadores. Se que el revolcón que sufrió su encastillado Concejal de Hacienda en el debate de presupuestos le tiene muy nervioso, pero debe tranquilizarse y ponerse a trabajar. Ya ve D. Esteban, yo estoy a miles de kilómetros de Móstoles y no dejo de trabajar por mi ciudad y por los que más lo necesitan aquí en Palestina. Y en estos días cuando usted está aposentado en su sillón comiendo turrón y paseando en coche oficial, otras estamos al lado de los menos favorecidos, en una situación poco cómoda, pero ampliamente satisfecha.





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