Cuadernos de paz en Palestina 2009, día tercero.

Hoy hemos visitado los pueblos de Al Maázara y Um Salamona, donde han arrasado campos de olivos centenarios para ampliar un asentamiento de colonos. Hectáreas de tierras expropiadas en Um Salamona para construir otro muro de la vergüenza. Y hemos visto a todo un pueblo, niños y mujeres, ancianos y agricultores, resistiendo con dignidad y fortaleza las presiones israelíes para que abandonen sus tierras. En esta situación llevan desde el año 2006, cuando se intensificaron las coacciones.

Y como símbolo de nuestro apoyo y compromiso hemos plantado olivos en la falda de una montaña. Todos los habitantes de Al Maázara han compartido este momento con nosotros. Por supuesto hemos recibido también la esperada visita del ejército israelí para recordarnos que controlan esta zona.

Mousa, el dueño de los campos nos ha contado con tristeza que estas tierras de sus antepasados probablemente no las puedan disfrutar ni sus hijos ni sus nietos. He plantado 7 olivos y he cavado profundos hoyos para que puedan arraigar con fuerza en la tierra, con la misma fuerza de sus habitantes.

Más tarde hemos recorrido con los gaiteros las calles de Um Salamona hasta la alambrada que separa el pueblo de los campos, la alambrada que les asfixia económicamente. Una alambrada que les aleja de las fuentes, de las tierras de cultivo y que también les aleja de su futuro. Durante el paseo el ejército israelí nos ha estado vigilando. Incluso durante nuestra comida en el campo nos han “visitado” dos jeep con soldados, nos han interrogado y han permanecido todo el tiempo junto a nosotros con sus fusiles y en actitud vigilante. Mi respuesta ha sido invitarles a comer y he podido ver la sorpresa en sus caras.

Desde allí nos hemos ido a la Plaza del Pesebre, donde la magia y la música han inundado el ambiente y nuestros corazones. Más de 23.000 personas han asistido al concierto. 23.000 mujeres, niños y hombres han coreado las canciones, han aplaudido y bailado, y han lanzado junto a nosotras un verdadero mensaje de paz. Porque el primer muro que hay que derribar es el de nuestros corazones. Feliz Noche.

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