Cuadernos de paz en Palestina, día quinto. La dignidad de las mujeres.

Nablús, 25 de diciembre de 2008

Hoy en Nablus, una ciudad prácticamente en estado de guerra, he podido comprobar la dignidad de las mujeres, quienes nos han recibido puestas en pie, con el símbolo de la victoria, cantando una canción reivindicativa. No he entendido su contenido, pero lo que sí he sentido ha sido su fuerza, su valentía y su coraje.

Nos han recibido también el gobernador y otras autoridades, pero ha sido el discurso de su alcalde el que nos ha llegado a todas directamente al corazón, cuando pedía al mundo que contribuya a levantar el bloqueo de Nablus.

Para poder llegar a esta ciudad, hemos tenido que soportar la retención de más de una hora, sin ninguna explicación, en el punto de control del ejército israelí que da acceso a Nablus. La que fuera capital económica de Palestina, se ha convertido en una ciudad asfixiada por el bloqueo, ahogada económicamente, pobre y deprimida.

Una ciudad donde el ejército israelí, realiza incursiones habituales, retiene a sus ciudadanos, humilla a su policía, destruye las casas y monumentos. Un solo dato escalofriante: los niños menores de diez o doce años nunca ha salido de la ciudad…

Hoy ha sido un día complicado en este país, principalmente en Gaza, ocasionado la militarización de Nablus y hemos tenido que marcharnos rápidamente, y hemos sido, seguramente, las últimas personas en salir de esta ciudad.

Hemos sido testigos directos de que esto es una guerra de ocupación, en la que un ejército muy poderoso está destruyendo sistemáticamente a un país, Palestina, que está en una clara inferioridad. Lo ataca militarmente; arruina su capacidad económica; ocupa su espacio vital; dificulta el acceso a la educación de sus jóvenes…
 
No podemos mirar para otro lado sin convertirnos en partícipes de esta ignominia.

Buenas noches.
         

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