Cuadernos de Paz en Tindouf.

  DÍA 1Mi corazón se quedó en Madrid el martes y yo viajé a la Hammada argelina. Coincidir en el vuelo con los compañeros de UGT de Aragón fue muy agradable, fundamentalmente por toda la información que Raúl Machín me aportó, desde las cuestiones básicas de intendencia, hasta los proyectos que tienen en marcha para crear infraestructuras mínimas en la zona con el objetivo de mejorar la calidad de vida del pueblo saharaui. Llegar al aeropuerto militar de Tindouf, es toda una experiencia.  Sentir el afecto de Tibba, nuestra guía. Atravesar el desierto, bajo la luz de una luna llena indescriptible, por una carretera que desdibuja la arena del desierto. Llegar a la wilaya “27 de febrero”. Alojarme en la jaima de mi familia saharaui… Es una sensación única.No tengo muy claro cual es mi posición social aquí, de hecho, creo que no está definida en general, sólo tengo la certeza de sentirme en mi casa, cómoda; de no extrañar nada. Dormir en el suelo, olvidarme del agua corriente, comer camello, el siroco…, nada importa. El tiempo transcurre muy lento, casi se detiene.  Comparto jaima con Andrea y Ana, dos mujeres increíbles, solidarias y divertidas que también han venido al VI Congreso de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis y, por supuesto, con mi compañera de viaje, mi querida amiga Amparo; no paramos de reírnos. Tibba me ha enseñado a preparar el té, toda una ceremonia, el primer vaso es amargo como la vida, el segundo dulce como el amor y el tercero es suave como la muerte. Dicen que me ha salido genial, creo que en alguna vida anterior fui saharaui.La anécdota del día es que la televisión saharaui, RASD televisión, www.rasd-tv.com, ha grabado para un documental nuestro primer día en el campamento y se emitirá esta noche. Mañana madrugamos mucho. A las seis partiremos en camiones rumbo a otro Muro de la Vergüenza, el que separa los territorios ocupados del Sáhara Occidental de los territorios liberados. Dulces sueños.

 

DÍA 2

Ver amanecer en la wilaya “27 de febrero” es mágico. Pesa el cansancio y las pocas horas de sueño, pero emprender el viaje hasta el “muro de la vergüenza” que separa el Sahara libre de los territorios ocupados, me mantiene despierta.

 

La Unión Nacional de Mujeres Saharauis ha dispuesto camiones para llegar. Hemos cruzado la Hammada, un viaje de más de tres horas, compartiendo vehículo con la coordinadora de la Marcha Mundial de Mujeres, Miriam Nobre.

 

A la llegada hemos formado una cadena humana, con una presencia mayoritaria de mujeres saharauis que no cesaban de reivindicar el derecho a vivir en su tierra libremente y la reunificación de su pueblo. Entre la línea que hemos dibujado y el muro se extiende la mayor concentración de minas antipersona del mundo. La seguridad era extrema, pero finalmente he conseguido convencer a un miembro de la organización Landmine Active para que me adentrara en el campo y poder así acercarme al muro. He tenido el mismo sentimiento de impotencia que frente al muro de Belén, de Hebrón o de Nablus. La historia se repite, sólo cambia el escenario…

 

Hemos comido en mitad del desierto, bajo la sombra de un taleh. Después regreso a casa, a la casa de mi familia saharaui, donde “mi madre y hermana saharaui” nos esperaban con un reconfortante té.

 

Por la noche, ritual de la henna en nuestra jaima: un tatuaje precioso en mi mano izquierda. Mañana empieza el congreso de la UNMS.  

 

DÍA 3

 

Hoy ha comenzado el VI Congreso de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis, el presidente del gobierno del Frente POLISARIO, Mohamed Abdelaziz, ha intervenido en la sesión inaugural con un discurso de género, reconociendo el trabajo, la dignidad, el esfuerzo y sacrificio de las mujeres saharauis; las ha animado a presentarse a las elecciones en todas las instituciones, a ocupar los espacios de poder y a continuar con su resistencia pacífica. También ha agradecido la presencia de la delegación de la Plataforma de Mujeres Artistas y me ha sorprendido gratamente que después de su intervención haya permanecido en el congreso durante toda la jornada escuchando las intervenciones de las distintas delegaciones.

 

Mis palabras también han sido de reconocimiento a la lucha de las mujeres saharauis, sostén de la revolución. Su causa es la causa de todas las mujeres del mundo. Como mujer y como feminista me siento muy orgullosa de su empoderamiento. Tengo claro que si luchamos unidas podremos hacer de éste mundo un lugar más justo.

 

Ésta noche hemos tenido boda y fiesta en la jaima, la boda saharaui de Ana y Andrea y la fiesta a ritmo de Shakira, donde no hemos parado de bailar todas, incluida Tibba y mi familia saharaui.

 

 

DÍA 4

 

Un día más mi madre saharaui me ha despertado con un té recién hecho en una jaima llena de gente, fundamentalmente vecinas y sus hijos. Aquí la convivencia adquiere un grado que no había sentido nunca y la hospitalidad se escribe con letras mayúsculas.

 

Hemos salido hacia Auserd en un autobús, un vehículo antiguo y desechado de una empresa de transportes española, atravesando el desierto durante más de una hora. El recibimiento en una jaima, cálido y entrañable: un grupo de mujeres cantando y bailando. La primera visita ha sido el dispensario, que cuenta con una sala de partos. Luego el hospital, donde un equipo formado por el director y dos médicos da cobertura a 35.000 personas. Aquí las principales enfermedades son la diabetes, la anemia y la hepatitis B. También hemos visto una escuela infantil y otra de primaria y un centro de educación para discapacitados. Y quiero decir que me siento profundamente orgullosa de la Agencia Española de Cooperación y del Gobierno de José Luis Ródriguez Zapatero, porque no hay lugar, por recóndito que sea, donde no hayan llegado los proyectos españoles.

 

Tras la comida con el Presidente del Frente Polisario, la tarde ha transcurrido en casa de Tibba, con su familia. El regreso a nuestro campamento no ha sido fácil, una tormenta de arena nos ha acompañado durante todo el trayecto, pero al final de vuelta a casa, dónde Hasina, mi hermana saharaui, nos esperaba con la cena preparada.

 

Esta noche saldremos a ver las estrellas.

 

Mañana regresamos a España y tengo la certeza de que un parte de mi corazón se quedará aquí para siempre.

 

 

  

 

        

No hay referencias a este artículo.