El manotazo y el pelotazo.
Esteban Parro está que rabia, la justicia ha archivado su denuncia contra mi por decir que la desprotección de, nada menos, cuatro millones de m2 de suelo protegido (cuatrocientos campos de fútbol) apuntaban a un pelotazo urbanístico. Su soberbia no tiene límites y ya debió tomar nota cuando el propio gobierno regional le torció el brazo en su Plan General impidiendo esa desprotección. Pero no, D. Esteban no admite derrotas, como en el acervo cinematográfico, sólo hace proposiciones que no pueden ser rechazadas… y a matar al mensajero.
Tras este varapalo judicial, imagino, conociendo al personaje, que incluso recurrirá, llevando al paroxismo su patético acoso. Ahora bien, yo me pregunto, quién paga todo esto, espero que no sea con pólvora del rey y que el ínclito Parro sí se pague sus trajes judiciales.
Dónde están ahora sus medios sectarios que no publican portadas enteras con el fallo judicial contrario a las tesis de Parro. Y dónde la ignominiosa página web del ayuntamiento que pagamos todos los mostoleños y que utiliza como sí del PP fuera. A Parro se le cae el chiringuito de su impúdica estrategia contra la oposición.
Ya es la segunda vez que niega una realidad tangible: negó cobardemente el brutal manotazo que me propinó en una junta de portavoces en un ejercicio de intolerancia y violencia impropios de un político digno. Se escondió en sus mentiras hasta que en el auto de una jueza todos pudimos leer con claridad que ese hecho fue cierto y que constituyó una conducta imprudente.
A Esteban Parro sólo le favorece su propia justicia, la que él imparte de forma discrecional, léase la patética reprobación que se inventó con su mayoría absoluta, o sus juicios paralelos en sus medios sectarios, pero cuando se enfrenta a la justicia de verdad, queda señalado en sus excesos y se hace cada vez más indigno de su cargo. D. Esteban, la justicia está para hacer resplandecer la verdad, no para satisfacer su ego.





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