El mercado es un buen siervo, pero un mal amo

Ya no nos sorprende que en aras de la libertad de elección el PP cometa las mayores tropelías políticas. Lo hemos visto en los recortes de la sanidad y educación pública y, ahora, le toca el turno al comercio. Con la libertad de horarios que pretenden imponer están condenando a muerte al pequeño comercio de nuestra región.
Yo me pregunto quién puede creer a estas alturas que mayor horario de apertura supone más ventas. Más apertura supone más coste que se tiene que repercutir en el precio del producto y que, finalmente, pagan los consumidores.
Parece que el PP, como acostumbra, tiene un plan oculto: crear el cártel del comercio de Madrid eliminando la competencia de los pequeños comerciantes. Porque desde sus presupuestos del capitalismo salvaje, cuando hablan de liberalización, lo que subyace es la desregulación, cuando invocan a la flexibilidad lo que consiguen es la anomía en el comercio y su virtual destrucción, porque no defiende el interés general y se arrodillan ante las grandes empresas de distribución.
Esperanza Aguirre hace demagogia cuando asegura que los consumidores demandan horarios más amplios, porque no es cierto y así se lo han transmitido las propias organizaciones de consumidores, las asociaciones de comerciantes y los sindicatos y, por supuesto, se lo decimos desde el Grupo Parlamentario Socialista que apostamos por un modelo comercial de ciudad compacta donde el pequeño comercio tiene un papel vertebrador de nuestros barrios.
Pero también se lo dice el sentido común de una ciudadanía que tras 16 años de gobierno PP ve, con los datos en la mano, que su modelo comercial, el de la ciudad dispersa e introvertida, ha fracasado. Porque la realidad es tozuda: tenemos la densidad comercial más baja de toda España, pero el mayor número de centros comerciales sobrepasando la capacidad de consumo. Y no sólo eso, además, la Comunidad de Madrid lidera el ranking del empleo precario del sector, con los salarios más bajos y la más alta rotación.
El Grupo Parlamentario Socialista no va a arrojar la toalla porque el pequeño comercio representa una enseña de nuestra identidad cultural y una magnifica herramienta laboral y de emprendimiento. Creo que ya tienen suficiente botín las grandes empresas de distribución como para dar otra vuelta de tuerca al sector.
El PP olvida que el mercado es un buen siervo, pero un mal amo.

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