La caridad es insuficiente e ineficaz.

Los datos ofrecidos por la fiscalía de Madrid en la memoria anual de 2009 presentan un alentador descenso de un 4,2% en las infracciones penales (delitos y faltas). Este buen dato es todavía mejor en el caso de la jurisdicción de menores, donde el descenso alcanza el 9,35%. Sin caer en la autocomplacencia hemos de valorar positivamente, de forma general, el contenido del citado informe. Analizado con mas detenimiento, tan sólo dos capítulos señalan un aumento (seguridad vial y violencia de género), que por su importante repercusión social nos debe concitar a todos: administraciones y ciudadanos, medios de comunicación y organizaciones sociales, en trabajar de forma activa y eficaz para invertir esta tendencia.

Por lo que respecta a la distribución geográfica, el informe señala a Móstoles como el municipio con el peor de los datos, con diferencia. Hemos experimentado en nuestra ciudad nada menos que un 7,3% de incremento en los delitos. Está claro que es una mala noticia para Móstoles. La seguridad real y la subjetiva percepción de la misma, son un factor fundamental que toda comunidad debe contemplar de forma prioritaria en aras de reforzar la convivencia.

Por tanto no deben dejarse al azar de los acontecimientos muchos de los aspectos que configuran una verdadera política criminal integral. Me estoy refiriendo a las políticas sociales y a las actuaciones preventivas sobre las conductas asociales.

Es el consenso general el que establece, como paradigma criminológico, que el verdadero control social democrático recae, de forma sustancial, en la cohesión social, la integración y en el desarrollo de la igualdad de oportunidades.

En el PSOE tenemos muy claro que problemas tan sensibles como este no deben blandirse como arma política –es un error en el que el PP han sido redundantes-, pero nuestro compromiso con esta ciudad nos obliga a recordar que el déficit de políticas sociales, del que adolece la gestión municipal, es una realidad que tiene consecuencias negativas para el futuro de los mostoleños; y como vemos, también en el presente.

Contra la delincuencia no hay mejor actuación que la educación y la igualdad, ofrecer salidas dignas a los jóvenes y paliar la precariedad y el desconsuelo que son el germen de la anomia y la desesperación. Sr. Parro, olvídese de esgrimir azagayas políticas cuando le pedimos mayor sensibilidad con quienes más lo necesitan, la caridad es insuficiente e ineficaz. Reflexione sobre las palabras que aprendí de un gran alcalde, Pedro Castro: “un educador social más son muchos menos policías en el futuro”.

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