La Feria de las Vanidades.

Han comenzado las fiestas de mayo y empiezo a vislumbrar claramente lo que ocurre en este Ayuntamiento gobernado por el Partido Popular. Lo quieren todo para ellos.

Aunque no comparto sus actitudes políticas, sí puedo llegar a entender su refracción a la crítica, su falta de diálogo y sus tic autoritarios; que no tienen otro origen que el mínimo convencimiento de sus máximos dirigentes en la verdadera dialéctica democrática. El alcalde Parro y su epígono Castillo están imponiendo su ley a sangre y fuego en esta ciudad. Tratan de hacer pasar bajo las horcas caudinas a todo el que les señala cuando yerran, sólo hay que analizar el sistemático acoso que he sufrido. Y pretenden que todo Móstoles les aplaudan sus ocurrencias, -parece ser que ellos mismos se creen todo lo que se publica gracias a su iniciativa-.

La prudencia y el respeto a los ciudadanos mostoleños, me hayan votado o no, me obligaba a callar y mirar, abochornada, para otro lado ante las continuas ocurrencias de la pareja. Por supuesto que esto no lo he practicado en los asuntos capitales de la ciudad: urbanismo del pelotazo, educación del trágala, sanidad de la decrepitud…  Ahí he puesto siempre pie en pared y lo seguiré haciendo con firmeza.

Pero el nivel de sus “campanadas” va en aumento, y, como dicen por ahí, hacen hablar a cualquiera. Desconozco el verdadero ideólogo de las últimas buzcoronas, pero creo que se manifiesta ayuno de imaginación y elegancia al elegir a tan excelso pregonero. No es nada personal, pero sobra afán de protagonismo y falta brillantez. Si seguimos así, acabaremos cubiertos de caspa. Esta ciudad necesita modernidad y dinamismo, y el pregón de las fiestas constituye una oportunidad única para mostrar la mejor de las imágenes como ciudad cosmopolita y abierta.

No contentos con esto, asisto asombrada  al besamanos que impuso el alcalde junto a su señora, que, en la mejor de las tradiciones de la realeza, quisieron recibir la pleitesía de todos los asistentes al acto de la forma más explícita. No cuesta demasiado trabajo esperar la fila ordenadamente, hasta que te toca el turno de saludar al matrimonio de alcaldes; el alcalde electo y la alcaldesa consorte. Pero sí defrauda un poco no encontrar personas de sangre azul o cuando menos a alguna pareja de moda, quizá Sarkozy y Bruni.

Es verdad que puede parecer un poco frívolo hablar de estas cosas, pero los gestos y los detalles, sobre todo en esto de la política, tienen su importancia. Con actitudes así creo que no vamos hacia delante, más bien parecemos regresa al búnker. Cada día estoy más convencida de que estos responsables del PP, a los que nadie se atreve a contradecir en su grupo, claro, se han aposentado en este ayuntamiento como si de un cortijo se tratara y no me extrañaría nada que ya se estén procurando también la connivencia y la afinidad de algunas revistas de esas llamadas del “corazón” para que muestren al mundo lo magníficos que son.

Compañeros y compañeras de corporación, sabemos que el pedestal atrae mucho, pero el exceso acaba en histrionismo.

Felices fiestas a todos y bienvenidos a la Feria de las Vanidades.

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