La política del gesto.

Las políticas llevadas a cabo desde el Gobierno de la Comunidad de Madrid, carentes por completo de diálogo social, están llevando a los municipios de nuestra región a niveles desconocidos de desempleo.

En el pasado Pleno del Ayuntamiento de Móstoles el PP presentó una moción encaminada a facilitar el aplazamiento en el pago del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) a los desempleados que lo solicitasen, un buen gesto. Lo que bajo ningún concepto entiendo fue el nuevo ataque de ira de Esteban Parro, cuando desde la oposición propusimos ampliar esa moción.

La iniciativa socialista, por la que fui de nuevo denostada, pretendía facilitar a las mostoleñas y los mostoleños que padecen situación de desempleo el acceso a actividades deportivas, culturales y de ocio: natación, gimnasia de mantenimiento, escuelas deportivas, campus deportivos, piscinas municipales, talleres culturales, danza, conservatorio de música, teatro, cine…

La propuesta socialista consistía en que si todos los miembros de una unidad familiar se encuentran en desempleo puedan acceder gratuitamente a las actividades mencionadas. O, en su caso, cada persona que se encuentre desempleada pueda hacer uso gratuito de esas actividades.

El alcalde sigue confundiendo caridad con solidaridad y promociona, con su rotunda negativa, la exclusión social de buena parte de nuestros conciudadanos; de aquellos que no pueden acceder a muchos servicios por la situación a la que han sido arrastrados por esas políticas neoliberales y ultraconservadoras defendidas por el propio señor Parro, pero entretanto la política del amiguismo sigue funcionando entre los altos cargos municipales, donde los puestos de confianza de Parro, comprador de voluntades, crecen al albor de las desgracias de una buena parte de la población.

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