La política del yogurt

Parece ser que el Gobierno municipal de Móstoles va a poner en marcha lo que quieren denominar “catering social”. Para quien no sepa de que se trata, consiste en la reedición del franquista “auxilio social”, también conocido como “la sonrisa de Falange”. Qué descarado cinismo del PP, que sabotea la Ley de Dependencia y ahora quiere calmar su conciencia con un caldito y un yogurt.

La solidaridad implica poner en marcha una política clara, sostenida y orientada a la realización personal de nuestros mayores, no pensar en los mayores como seres pasivos que les llevamos la comida a casa y ya está. Nuestra ciudad, además de un holgado presupuesto destinado a los mayores, necesita una gestión eficaz con políticas activas que fomenten la integración de los mayores en la sociedad, facilitándoles la movilidad. Por ejemplo, nuestra propuesta de subvencionar las reformas necesarias en aquellas viviendas que no poseen ascensor. La ausencia de ascensor para muchas personas mayores, o con problemas de movilidad, supone convertir la casa en una cárcel con una pena de cadena perpetua. La solución no es subir un caldo y un yogur, la solución es poder bajar a vivir.

Llevarles un caldito y un yogurt a casa no suple las carencias de los centros de día, de las residencias… Hemos visto otras veces como la acción más relevante de su gestión en este ámbito ha sido darles un chocolate, en momentos puntuales, por intereses partidistas, pero esto no vale. Hace falta aumentar las plantillas de los trabajadores sociales y, lo más importante, tienen la obligación de poner en marcha la Ley de Dependencia.

El desarrollo evolutivo de las personas no decae con la jubilación, debe ser un proceso dinámico e interactivo durante toda la vida. La vejez es en sí un periodo de la vida rico, productivo y gratificante, en el que las personas pueden dar lo mejor de ellas mismas al entorno social. No se puede pensar en ellos como seres pasivos, les llevamos la comida a casa y ya está.

La política del yogur desarrollada por Esteban Parro es un simple artificio electoral debido al periodo en el que nos encontramos y la caída en picado que está teniendo Mariano Rajoy en la campaña electoral, aunque no verá la luz hasta el próximo verano. O eso, o este Gobierno municipal confunde caridad con solidaridad, una confusión ideológica, y no sé qué es peor.

En su afán electoralista el Partido Popular pone en marcha un catering social y vende como gran logro medidas que no son más que parches para ir tirando. Los mayores necesitan una política estructurada, ambiciosa y verdaderamente orientada a dar una buena cobertura social y unos servicios de calidad, una política que se oriente a su integración participativa en la vida de la ciudad.

Gestionar una ciudad es hacerlo con efectividad para todos, los mayores también y sobretodo para ellos, que son los que más esfuerzo han aportado. El régimen implantado en Móstoles no ve ciudadanos, sólo electores.

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