Lo público y lo privado.
El bunker del PP mostoleño se supera cada día en su afán por detentar un poder del que se consideran legítimos propietarios. Manipulan el desarrollo informativo de los medios públicos para lograr la invisibilización del adversario político. Igual que Esperanza Aguirre hace con Telemadrid, Parro y su cohorte de asentidores utilizan la página web de este Ayuntamiento como un órgano más de la propaganda del PP, obligándonos a los socialistas a denunciarlo públicamente, a recurrir al defensor del pueblo y a esperar el amparo de los Tribunales.
Otro ejemplo sonrojante es el de la revista municipal que constituye un auténtico insulto a la ciudadanía que lo paga. Esta confusión interesada entre lo público y lo privado tergiversa la legítima dialéctica política constructiva, que es la base de la democracia, rompe la posibilidad de un diálogo coherente y razonable.
Por lo visto hasta ahora, estos representantes de la derecha ultramontana de Móstoles tratan de ocultar sus importantes errores de gestión, sus abandonos a la ciudad y la ciudadanía, sus gravísimas disidencias internas y, sobre todo, la dolorosa falta de compromiso con unos ciudadanos a los que desprecian en numerosas ocasiones, amenazando a todo el que muestre el menor gesto de disidencia. Tratan de hacer prevalecer su manipulada realidad sobre una sociedad civil que comienza a rebelarse ante el insulto intelectual al que se ven sometidos –en numerosas ocasiones el insulto va más allá de lo intelectual-.
Con este modo de actuar se llega al descrédito de las instituciones para poder forzar sus políticas neoconservadoras radicales. Llegan a creerse impunes de confundir las instituciones como propias de su partido político, y si no ¿cómo pueden convertir en cutres actos políticos celebraciones como nuestro 2 de Mayo? Todos pudimos ver a Mayor Oreja interviniendo de rondón en plena campaña para las elecciones europeas desde la tribuna que presidía el desfile de la conmemoración.
Permanentemente asistimos a la politización y a la instrumentalización de los actos institucionales por parte de Parro. Esto tiene que acabar, por responsabilidad democrática, hay que recuperar las reglas del juego político honrado y ético en Móstoles. Nadie se cree el victimismo lastimero que, además, de forma vergonzosa muestran cuando reciben las merecidas críticas.
Parro parece querer irse y dejar al tapado que le manden, pero yo creo que serán los ciudadanos los que, antes de que esto ocurra, no les den los votos suficientes para gobernar.





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