Megalomanías obsesivas

Esta mañana me he reunido con David Lucas, mi homólogo al frente de su Grupo Municipal Socialistal del Ayuntamiento de Madrid y responsable de Innovación Tecnológica en el PSM, y he conocido que la oposición tiene allí las mismas dificultades que aquí para realizar nuestro legítimo trabajo debido al autoritarismo de los respectivos alcaldes, Esteban Parro y Alberto Ruiz-Gallardón. Debe ser una consigna del PP, de esas que no tienen el arrojo de hacer públicas.

También coincidimos en que las obsesiones de ambos alcaldes les apartan de las responsabilidades por las que cobran de todos los ciudadanos: mientras Gallardón está triste y sin recuperarse de la humillación sufrida por no formar parte de la lista del PP al Congreso de los Diputados, Esteban Parro sigue ensimismado en 1808. Dos formas distintas de una misma megalomanía. Si no es consigna, es epidemia.

Fastos de 1808, a propósito, que se están manipulando para la satisfacción de una tercera megalomanía, también obsesiva, la de Esperanza Aguirre, por aquello que dijo de que Móstoles iba a ser la tumba de Zapatero, al igual que fue la cuna del patriotismo. Desde el PP se encargan de no explicar que aquel mayo de 1808 lo que hubo fue un levantamiento del pueblo contra los poderosos y todos sabemos donde están hoy esos poderosos.

De cualquier forma, tanto está instalado el alcalde en hace dos siglos que cada vez se parece más al peor de los monarcas que ha tenido España, cada vez se parece más a Fernando VII, el rey absolutista, el rey censor, el rey de las camarillas y las conspiraciones palaciegas.

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