Móstoles no es una franquicia.

Analizada con perspectiva la marcha de los Alcaldes del Sur el día 15 para hacer oír sus propuestas ante la Presidenta, me doy cuenta del papel que juega Esteban Parro y el PP en Móstoles. Me pregunto si de verdad antepone los intereses de los ciudadanos que representa por encima de los deseos de poder de Esperanza Aguirre. No entiendo su actitud ante la iniciativa de los demás alcaldes de los grandes municipios del Sur Madrileño. Ellos sí están comprometidos con sus ciudades, quieren lo mejor para los vecinos y pelean por ello; si no son atendidos alzan la voz y se manifiestan frente a los que pueden dar soluciones y se muestran reticentes a asumir compromisos, como Esperanza Aguirre.

Esteban Parro sólo ha sabido descalificar esta valiente iniciativa. Se ha puesto en evidencia, porque sabe muy bien que en Móstoles tenemos demasiados jóvenes en paro, que los dependientes siguen esperando, que no hay apenas escuelas infantiles públicas, que faltan infraestructuras de transporte y comunicación, que los servicios son insuficientes, y si hablamos de la sanidad en Móstoles nos podemos asustar.

Parro no sólo no se suma a los demás alcaldes y aporta las reivindicaciones de los mostoleños ante la Presidenta de la Comunidad, sino que aún tiene la osadía de descalificarlos.

Los mostoleños se sienten confusos ante un alcalde que actúa como una franquicia de la “Operación Aguirre” más que como auténtico valedor de nuestra ciudadanía. Es un líder fallido de esta ciudad, utiliza a los ciudadanos para otros intereses políticos en los que pone más empeño que en trabajar por Móstoles. Albergo pocas dudas de que lo que verdaderamente quiere, y seguramente hará, es acompañar a su jefa en su desaforada ambición de poder y dejar aquí algún delfín –o más bien una marsopa, como le oí decir- para perpetuar el modelo político.

Los mostoleños no se lo vamos a permitir, ya le hemos calado… muy pocos le creen ya en ese victimismo vergonzante y lastimero que muestra, echando las culpas de todo a los demás. Ya sabemos que él es el responsable de los conflictos y los errores, que no da la cara cuando maltrata a muchos ciudadanos. La psicología teoriza que lo externo refleja lo interno, pues lo que se observa es la proyección del observador. No hay mejor explicación para entender su permanente ululato, en el que la culpa de todos sus errores y conflictos la tienen los demás.  Así, de paso, trata de esconder su entreguismo a Esperanza Aguirre. Escribió Jean-Jacques Rousseau: “hacer dos oficios es el mejor medio de que ambos salgan mal”. Este alcalde será muy útil para Esperanza Aguirre, pero con los mostoleños se está luciendo.

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