No conforme.
No es novedad que el alcalde mostoleño, campeón de la deuda regional, no cumpla su palabra, lo hemos comprobado en muchas ocasiones, y un ejemplo más son las viviendas de protección en régimen de alquiler con opción a compra del Pau-4: el alcalde prometió un precio final de 120.000 € que se ha visto incrementado, nada más y nada menos, en 10 millones de las antiguas pesetas, es decir, los jóvenes tendrán que pagar 180.000 €.
Tampoco es novedad que el alcalde haga dejación de funciones, porque todos sabemos que su objetivo fundamental es la propaganda, las fiestas, las primeras piedras… actividad a la que dedica la nada desdeñable cifra del millón de pesetas diario, ¡en época de crisis¡.
Pero lo que ha supuesto un paso más en su obscenidad, es que no haya dicho ni una sola palabra cuando la promotora de esas viviendas ha obligado literalmente a los jóvenes adjudicatarios a firmar un contrato que supone un auténtico engaño.
Pero no todos somos iguales, tanto el Grupo Municipal Socialista como el Grupo Parlamentario Socialista en la Asamblea de Madrid denunciamos esta situación. Y los jóvenes adjudicatarios, al sentirse víctimas de una estafa, recurrieron al Defensor del Pueblo a través de la asociación Ciudadanía por Móstoles, quien vino a darles la razón. Y resulta increíble que tanto el Ayuntamiento de Móstoles como la Comunidad de Madrid ignoren las recomendaciones del Defensor del Pueblo también en este asunto y paralicen el envío de toda la información que es requerida por el Defensor del Pueblo. Su dejación ha provocado que se citase a 126 adjudicatarios de la promoción de LARCOVI el día 19 de mayo para obligarles a firmar las condiciones denunciadas (180.000 euros y compra obligatoria de segunda plaza de garaje).
Paralelamente, Juan Van-Halen, director general de Arquitectura y Vivienda de la Comunidad de Madrid recomienda a los jóvenes engañados que “no firmen nada”. La cuestión es que si “no firman nada”, pierden todos sus derechos. Los jóvenes han decidido firmar con la apostilla “no conforme”, ante el desamparo en que les ha dejado el Gobierno de Esperanza Aguirre y el de Esteban Parro. Abandonar a su suerte a estos jóvenes es imperdonable porque no sólo han roto sus sueños, también están jugando con su futuro que es el futuro de nuestra ciudad.





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