Nuestra Policía.
Desde que asumí la responsabilidad política, que los ciudadanos mostoleños me asignaron en las pasadas elecciones, de realizar el control al gobierno municipal, ha sido siempre mi intención acompañar mi actuación de la ponderación y la lealtad institucional, aunque en muchas ocasiones el gobierno de Parro y sus subsecuentes no hayan estado a la altura que estas premisas exigen. Y donde la delicadeza y el tacto han quedado más patentes ha sido en los asuntos relacionados con la seguridad ciudadana y no por una concesión de mi Grupo sino porque estoy convencida de que estas cuestiones deben quedar al margen de la lucha partidista por tener una incidencia capital en la convivencia de los ciudadanos. Por ello la gestión debe estar presidida por la eficacia y el más amplio de los consensos y creo que el PP no está afrontando una política coherente. Los errores son de amplio calado y, además, no escuchan a nadie.
Tras los últimos acontecimientos, que son la gota que desborda un vaso demasiado lleno, me duele tener que decir que han tratado insistentemente de instrumentalizar a la policía, a rebufo de las aportaciones de la Comunidad de Madrid con las BESCAM, han creído ver la oportunidad de utilizar a la policía como un escaparate del gobierno popular de Móstoles. Esto podría ser comprensible por su desmedido afán propagandístico, pero lo que de ninguna manera puede ser admitido es que trasluzca el deseo de ir mas allá. Señores Parro, Manjavacas y Jefe de la Policía Local, la policía de Móstoles está al servicio de todos los ciudadanos (como en su inmensa mayoría demuestran sus componentes, con una profesionalidad y abnegación admirables), que no es la policía del gobierno municipal del PP, que es algo muy diferente. Se incurre en un gran error y se es desleal con los ciudadanos cuando la equidad no preside la dirección y jefatura policiales, que hay que saber encajar las críticas como parte del sano ejercicio democrático, que hay que tener un exquisito respeto por todos los ciudadanos y también con los policías, aunque los primeros piensen de forma diferente y lo manifiesten y los segundos reivindiquen sus condiciones laborales. Se equivocan de plano si creen que pueden tomar represalias o amordazar a unos y otros. Les prevengo y les digo que no lo van a conseguir. Que abandonen la idea de hacer un uso espureo del cuerpo de policía para evitar la crítica y la oposición con la obliteración de todos los que no están de acuerdo con ustedes.
Sr. Parro, preside usted un gobierno delicuescente y errático pero en el tiempo que les queda, les aconsejo que se sumen al diálogo y al respeto; con los ciudadanos porque son la razón de ser de un gobierno cuya acción debe volcarse en su cuidado y beneficio, y con los policías porque merecen todo nuestro respeto y admiración. Es muy difícil ser policía, exige más de lo que reciben y siempre tendremos una deuda impagable con ellos. Otros modos son posibles y necesarios, tendrá en ello nuestro apoyo. Recapaciten y reconduzcan esta forma de gestionar, son asuntos demasiado importantes como para afrontarlos desde las vísceras como nos tienen acostumbrados.





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