Nuestros árboles son un tesoro.
Los políticos utilizamos la palabra futuro de forma permanente, como una forma de hacer ver que las decisiones tomadas son importantes y trascendentes, también en el tiempo. Decimos que el futuro nos pertenece a todos porque es el legado que justifica nuestro compromiso con el presente. Sin embargo, los concejales del PP de Móstoles deberían de ruborizarse cada vez que en sus discursos aparece esta palabra referida a nuestra ciudad. Por más que lo intento no alcanzo a comprender la indiscriminada política ecológica.
El último episodio perpetrado por este equipo de gobierno contra los árboles del Parque Valencia, de la avenida de la Constitución, del Barrio de la Antusana, del Parque Canarias…, solo puede considerarse como comportamiento temerario y nocivo para Móstoles.
Ya estamos cansados de nocturnidad y veraneo a la hora de cometer auténticas tropelías como el caso que nos ocupa, o el ya “famoso” en esta Comunidad, Plan General de Ordenación aprobado por el equipo de Esteban Parro que pretendía desclasificar dos pasillos verdes y que el propio gobierno regional ha corregido.
Queda claro que, el PP de Móstoles quiere llenar de asfalto y ladrillo partes de esta ciudad que deberían ser inviolables y sin embargo no lo hace donde sí debería; pues lleva ya dos años sin realizar la operación asfalto y los baches en nuestras calles crecen como la desidia de este gobierno municipal.
Con las cotas de desarrollo alcanzados por sociedades modernas como la nuestra, uno de los parámetros más importantes que tenemos para valorar la calidad de vida lo constituye la posibilidad de acceder al disfrute de la naturaleza. Si no lo tenemos presente, la educación, la sanidad, el consumo, el desarrollo y la convivencia en general quedarán desvirtuados sin el disfrute del medio natural.
Nuestros árboles son un tesoro y parte fundamental de nuestro presente y nuestro futuro y no tienen ningún derecho a mantener esta actitud lesiva con nuestra ciudad. Sr. Parro, su gobierno recibió un legado que está obligado a respetar y cuidar para entregarlo mejorado cuando termine su encomienda.





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