Peor imposible.

Güemes abandona el barco dejando a la sanidad pública madrileña herida de muerte. Sus políticas neocon trasladadas al extremo han llevado a nuestro sistema sanitario por el derrotero del asistencialismo, la desarticulación y la descoordinación. Este deterioro de nuestra sanidad es ostensible en los presupuestos, donde su consejería, año tras año, ha aumentado de forma desaforada el gasto sanitario destinado al sector privado mientras recortaba el gasto para los centros públicos.

Esto explica que cierren varias habitaciones en la unidad de pediatría del Hospital de Móstoles; que se prescinda de la “biberonería”, o que se reduzca el personal auxiliar de enfermería en dicho departamento. Esta “reconversión laboral” emprendida por el consejero estrella del gobierno de Esperanza Aguirre se ha saldado en nuestro viejo hospital con 14 contratos no renovados en el mes de febrero: 8 auxiliares, 1 enfermera y 5 personal no sanitario. Lo que es inadmisible si tenemos en cuenta que los ratios de plantilla del hospital mostoleño son las más bajas de la Comunidad de Madrid: 1,3 médicos y 4,5 profesionales de enfermería por cada mil habitantes.

Por tanto, el señor Güemes, Esperanza Aguirre y su epígono, Esteban Parro, son los responsables de la masificación de nuestras consultas; de la descoordinación entre la atención primaria y la especializada; del colapso de las urgencias y de la sobrecarga laboral del personal sanitario.

Cómo siempre, los responsables del PP no creen en la sanidad pública y la utilizan como plataforma personal para sus intereses haciéndole un daño que puede ser ya irreparable. Los ciudadanos deben ser muy conscientes de esta realidad y tomar una posición activa y decidida en defensa de lo que es un derecho adquirido en nuestra sociedad. Peor imposible.

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