Presupuestos por la igualdad
La elección de un día, de forma cada vez más aceptada, para hacer más visible un acontecimiento o problema social, es algo que ya forma parte de nuestra vida cotidiana. El más reciente y significativo ha sido el dedicado a la violencia de género. Los medios de comunicación, y nuestras conversaciones, han intensificado sus contenidos en esta vergüenza social de la que adolece nuestra mal llamada cultura moderna. Se repasa todo un corolario de conceptos, toda suerte de factores y circunstancias, una ilimitada enumeración de cifras, comportamientos, actitudes y políticas. Se consulta a expertos y se escucha a los afectados y sobre todo… se opina.
Es, a mi entender, muy difícil cambiar las cosas en este y otros problemas que aquejan a nuestra convivencia y a nuestros modelos de relación social –en todos los ámbitos-. Se hace necesario cambiar en profundidad los esquemas culturales de igualdad entre hombre y mujer; hacer más visible la injusta dualidad entre el fuerte y el débil, el ilustrado y el ignorante. Comprendemos que magníficas leyes como la del gobierno socialista contra la violencia de género, no son suficientes sin el esfuerzo común de instalar, de una vez, en el pensamiento individual y colectivo, el concepto de igualdad. Sin esto, no avanzaremos en la solución. Y, además, ha de plantearse de la forma más transversal que seamos capaces de imaginar y comprender. Hemos de involucrar a los niños desde los primeros estadios de socialización y educación, a los jóvenes –que reproducen modelos que creíamos desterrados-.
Necesitamos incorporar esa igualdad real dentro de la diversidad absoluta, física, cultural, económica…, llevarla al trabajo, la economía, la educación, la cultura, el deporte, a las cocinas de nuestras casas y a nuestros campeonatos de mus… y sobre todo a la política. Estamos en fechas de presupuestos: que gran servicio podemos prestar a quienes han confiado en nosotros para que, desde lo público, optimicemos recursos y abundemos en el bienestar social, si logramos que los presupuestos de las administraciones sean de verdad sensibles a la igualdad.





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