Rebasando el límite.

En nuestra democracia la figura del alcalde ha adquirido la relevancia que merece al ser el administrador más cercano al ciudadano. Es, con diferencia, el gestor más visible, el más accesible y al que con mayor facilidad podemos comunicarle nuestras inquietudes, de primera mano. Esta privilegiada posición de los alcaldes revierte en respeto y, a poco que la disposición sea dialogante y eficaz, en el cariño generalizado de los vecinos.

Esta dinámica interactiva de la vida política lleva al paradigma -eternamente repetido – de considerar la gestión municipal como la mejor y más gratificante experiencia política posible: ser alcalde de la propia ciudad. Por el contrario, cuando no se respeta a los vecinos, o se anteponen otros intereses; cuando el servicio público es una pose impostada para colocarse en un pedestal alejado cada vez más de la realidad que le rodea, como está ocurriendo con Esteban Parro, alcalde de Móstoles; se produce la desafección por parte de los ciudadanos. Este alcalde no sólo se ha alejado de muchos vecinos, ha esquivado e ignorado problemas que dañan la calidad de vida de nuestra ciudad. Ha provocado a muchos mostoleños angustia y desazón por graves problemas en los que los afectados se sienten maltratados y abandonados a su suerte. Esta dejación constituye un verdadero fraude democrático que rompe, por incumplimiento, el contrato social que implica ser un verdadero alcalde.

Parro demuestra con sus acciones que no es el alcalde de todos. Si lo fuese, no habría avergonzado a la institución municipal al tratar de forma ignominiosa a unos vecinos que le demandaron, tras el último pleno, el cumplimiento de sus promesas. Llegó a la indignidad de decirles: “si por mi fuera te quitaba el piso que te ha tocado”. Y esto como represalia ante su comprensible queja: les han subido el precio prometido de los pisos de 120.000 € a, nada menos, que 180.000 €. En lugar de atenderles y darles una solución, recurrió al exabrupto y la velada amenaza a las que nos tiene acostumbrados. Es intolerable, pero no olvidemos que no es algo anecdótico el incidente. Sus insultos, manotazos, represalias y represiones, sus provocaciones, son una constante. Acordémonos del acoso y sitio que infligió a padres de 332 niños que se encerraron en el centro cultural Caleidoscopio como último recurso para hacerse oír ante este gobierno del PP que encabeza Parro. O que pregunte si no a los vecinos de la plaza de Nicaragua, a los que miente sistemáticamente y no hace lo que podría ante su jefa de filas. Esperanza Aguirre no les paga desde la Comunidad el dinero que les debe y que ya sabemos que cobró del Gobierno de España en el año 2008. Este alcalde lo sabe muy bien, porque lleva oyéndolo mucho tiempo en los plenos, en los medios y en boca de los propios vecinos. Los afectados siguen pagando los créditos y bastantes de ellos tienen graves dificultades económicas; hay casos muy angustiosos. Pero Esteban Parro es insensible ante lo que no quiere oír, se esconde, esquiva los problemas, hace el D. Tancredo o directamente trata de impedir la crítica o manipular a la opinión pública instalado en la más burda de las propagandas – que pagamos todos -.

Parro piensa que, matando al mensajero y rodeándose de su clac, sin la cual se convierte en muy poquita cosa, puede seguir despreciando a buena parte del tejido social de esta ciudad; pero tengo que decirle que está muy equivocado. Un alcalde que se precie debe tratar con el máximo respeto a los vecinos, incluso cuando recibe quejas o cree que tiene que decir que no a una petición.  Sr. Parro, le falta coraje político para asumir y responsabilizarse de su acción política, no soporta la menor de las críticas y le sobran sus malos modos. Ya estamos acostumbrados y también hartos de sus salidas de tono, de verle ridículamente envalentonado con sus palmeros detrás, pero perder así el respeto a los ciudadanos es simplemente una canallada que no puede seguir vertiendo sobre los que soberanamente le han elegido para que les sirva desde esta institución municipal. Este es un límite que no le está permitido rebasar.

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