Siempre y en todo lugar.
Haití lleva décadas sufriendo el terremoto de la pobreza y de la miseria, el tsunami de la corrupción, el huracán del abandono, el tifón del olvido, la tempestad de la indiferencia… Y ahora, otro terremoto, ha provocado una de las mayores catástrofes de la historia; una catástrofe que tendrá en Haití las peores consecuencias. Porque allí no existe la cobertura sanitaria, ni los servicios sociales; allí no hay infraestructuras suficientes; en Haití la esperanza de vida apenas sobrepasa los 50 años y miles de personas pasan su vida teniendo como hogar la calle…
Y ahora, cuando vemos aterrados las imágenes de miles de cadáveres hacinados, personas hambrientas deambulando y cerca de un millón de hogares destruidos, nos damos cuenta que las esperanzas de todo un pueblo han quedado sepultadas bajo los escombros.
Y ahora, más que nunca, es imprescindible la solidaridad de todos. La colaboración de todos, pero mantenida en el tiempo. Por eso me siento muy orgullosa del compromiso de José Luis Rodríguez Zapatero con la cooperación internacional; de que una de sus principales señas de identidad haya sido la solidaridad y uno de sus principales objetivos destinar el 0,7% a los que más lo necesitan.
La celeridad del Gobierno de España en canalizar las ayudas a Haití ponen de manifiesto su compromiso y eso nos debe hacer sentir, cuando menos, partícipes de un proyecto que se muestra verdaderamente solidario.
Por otro lado surge la apariencia, por parte de algunos, de querer mantener una disposición positiva a la solidaridad y la cooperación universal, y que, como no puede ser menos, articulan medidas y canalizan los deseos de colaboración de los ciudadanos mostoleños.
Sé que no es momento para recriminaciones y que todos los esfuerzos deben ser en el mismo sentido: hacer lo posible para intentar paliar el sufrimiento extremo que soportan los haitianos. Sí quizás quepa la reflexión que nos haga ver la necesidad de mantener “engrasado”, de forma permanente, ese deseo de ayudar a los que lo necesitan, por muy lejos de nosotros que se hallen. Por ello, pido que se ahorren los denuestos y dejen de mofarse de aquellos que humildemente y, con poco mas que voluntad, detraen algo de su tiempo para colaborar en proyectos solidarios. Gracias por entenderlo así tras ver cuanto nos necesitan tantos seres humanos, siempre y en todo lugar.





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