Sigamos atentos.

Eduardo Tamayo  sale de nuevo a la palestra de la información política. Tras ser protagonista del que considero el episodio más vergonzoso de la democracia en la Comunidad de Madrid, en el que junto a Mª Teresa Saez torcieron la voluntad popular legítimamente expresada en las urnas; parece que aún tiene algo más que hacer o decir. Asoma desde su pozo de indignidad y da la sensación de que Tamayo está a punto de rendir viaje después de sentirse orgulloso durante varios años de haber sido elegido para tan delicada misión.

Aparece ahora liberado de complejos, piensa que todavía puede ser útil al PP, que todavía pueden confiar en él y ponerse en sus manos. No parece, a la vista de la fallida reunión, que Esperanza Aguirre, -máxima beneficiada de la espantada de Tamayo-, piense de la misma manera. Y más parece acogerse al aserto que dice que “servicios pasados son como deudas viejas: que se cobran pocas veces”.

Por otro lado Tamayo actúa con arreglo a este otro aforismo: prometemos según nuestras esperanzas y cumplimos según nuestros temores. No sé si serán los temores de Esperanza Aguirre los que querrá despertar pero, si no, a qué vienen sus declaraciones de que en los próximos días hablaré de Romero de Tejada y de Carmen Rodríguez. Suena a amenaza, sigamos atentos.