Sin salir de su despacho y sin bajarse de su coche oficial.

Esteban Parro, sin salir de su despacho y sin bajarse del coche oficial, ignora a 332 niños del ciclo educativo 0-6 años de las Escuelas Infantiles de Móstoles. Esta iniciativa supone una fractura de un proyecto educativo, aceptado y solicitado por las familias de esta ciudad.

Un buen proyecto, como ellos mismos han reconocido y reconocen. Un buen proyecto que garantiza la unidad de toda la etapa de 0-6 años.

Y una vez producida la ruptura, no sabemos con que medios van a garantizar la coordinación práctica de los dos ciclos que ahora están unidos.

Ni tampoco como van a participar los padres y madres de estos alumnos, de una manera coherente y cohesionada, durante toda la etapa.

Y por último no sabemos con que medios van a garantizar el trabajo común y conjunto de los maestros que luego trabajarán en centros distintos, con metodologías educativas y de aprendizaje distintas y con criterios diferentes, en aspectos como la integración de niños con necesidades educativas especiales, la atención de la alimentación, la salud o el control de esfínteres.

Parece mentira que Esteban Parro haya estado vinculado a la educación en Móstoles.
 

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