Tu vecino.

Tu vecino, el que no cumple con lo que prometió a esta ciudad. El que ha beneficiado el negocio urbanístico por encima de todo; el amigo de tantos acólitos y familiares a los que tiene colocados con el dinero de todos. El despilfarrador y propagandista; el amigo de talar árboles con nocturnidad y alevosía, de la opacidad y la mentira descarada.

Muchos de nosotros, en nuestras vidas, hemos tenido la desgracia de conocer uno de esos vecinos que no contribuyen a la buena armonía de su comunidad, que crispan la convivencia y van a lo suyo. Por eso, para ser apreciado y valorado por los demás, no es suficiente la condición de vecino a la que hace referencia Parro. Hay que demostrar compromiso, ofrecer confianza, ser franco y transparente y, sobre todo, respetar la opinión de otros, no insultar, ni agredir.

El culto a la propia imagen es narcisismo y desde esa figura se hace muy difícil anteponer los intereses generales a los particulares y propios. La crisis que sufrimos es profunda y para muchos onerosa. En aras de la austeridad y el buen gusto también, D. Esteban no gaste tanto dinero, de donde salga, en decirnos la simpleza de que es vecino. Algunos esperaban más de usted, piense…

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