Una conducta imprudente…
Producido el auto judicial referido al manotazo que me propinó Esteban Parro durante la celebración de la Junta de Portavoces del mes de febrero, quiero decir que estoy bastante satisfecha con lo que en el se dice. Aunque la magistrada no considera los hechos constitutivos de delito por no apreciar dolo y porque la lesión que me produjo sólo necesitó de una primera asistencia médica, sí deja muy claro, en todo momento, que el manotazo se produjo y que me provocó una contusión. Su actitud llega a calificarla de conducta imprudente en la que el sujeto activo da un manotazo.
Este reconocimiento de la realidad de los hechos me permite salir, con la fuerza de la razón, al paso de las mentiras que negaban el golpe que me infligió Esteban Parro. Esta actitud sólo puede ser comparada con la de un energúmeno y no con la de un alcalde democrático. Y más teniendo siempre presente que se produjo en una institución democrática y durante el desarrollo de una Junta de Portavoces.
Cuando decidí denunciar los hechos, mi intención no era señalar como delincuente al autor del manotazo, Esteban Parro, pero sí que quedara muy claro que había sido golpeada, porque consideraba indignante que después de recibir ese maltrato en lugar de rectificar y pedir disculpas, se refugió cobardemente en las mentiras y en la negación, tratando de esconderse en el irreflexivo apoyo de sus acólitos. No contento con esto se lanzó en una huida hacia delante llena de descalificaciones, insultos, insidias, no dudando en levantar un verdadero circo de basura mediática, en su desmedida intención de borrar una realidad que, ahora, le salta con crudeza a la cara gracias a este auto judicial. No dudaron en acusarme de denuncia falsa y llegaron en su exceso, y de forma miserable e injusta, a reprobarme en el Pleno.
Ahora, aunque la titular del Juzgado de Instrucción nº 1 de Móstoles archiva la denuncia, sí deja muy claro su conducta imprudente y me permite exigir una rectificación a todos aquellos que pusieron en duda la veracidad de los hechos y especialmente al alcalde que tanto daño ha hecho a esta ciudad con su conducta imprudente y al que la faltó la dignidad mínima que cualquiera ha de tener para asumir la responsabilidad de sus acciones. Como ya no es un niño, sólo se puede entender su comportamiento desde la soberbia y la falta de coraje y valor para rectificar; la noble y digna ciudad de Móstoles no se merece estos espectáculos bochornosos.
Jamás olvidaré, que casualidad, que el asunto del que estábamos hablando era el Plan General que nos querían imponer con su rodillo. El tiempo ha demostrado que su Plan no se ajustaba a la legalidad y ha sido rectificado por la Comunidad de Madrid. También quiero decir, por si no ha quedado claro, que jamás flaquearé en la defensa de los intereses de los ciudadanos de Móstoles por muy agrios y duros que sean los manotazos y los insultos, que os quede muy claro.
Quiero dar las gracias de todo corazón a todos aquellos que me han apoyado y también a todos aquellos que han sabido servirse de la equidad y la mesura y no se han dejado manipular burdamente. Gracias.





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